El mayor clúster de computación en órbita del mundo ya está en funcionamiento.

A pesar de todo el revuelo en torno a los centros de datos espaciales, el número de GPU en órbita sigue siendo bastante reducido. Pero a medida que esto comienza a cambiar, el mercado emergente de la computación en órbita está empezando a tomar forma.
El mayor clúster de computación en órbita hasta la fecha fue desplegado por Kepler Communications de Canadá en enero pasado. Cuenta con aproximadamente 40 procesadores edge Nvidia Orin distribuidos en 10 satélites activos, todos interconectados a través de enlaces de comunicación láser.
Kepler actualmente sirve a 18 clientes y el lunes reveló a su último socio: Sophia Space, una startup que probará su software informático espacial propietario en la red de satélites de Kepler.
Los expertos del sector predicen que los centros de datos espaciales a gran escala, similares a los imaginados por SpaceX y Blue Origin, no se convertirán en realidad hasta la década de 2030. La fase inicial involucrará el procesamiento de datos recopilados en órbita para mejorar el rendimiento de los sensores espaciales, tanto para uso privado como gubernamental.
Según la CEO Mina Mitry, Kepler se considera no como un operador de centros de datos, sino como una infraestructura fundamental para las aplicaciones espaciales. La empresa tiene como objetivo convertirse en una capa de servicio que ofrezca capacidades de red a otros satélites, así como a drones y aeronaves que operan en la atmósfera terrestre.
Mientras tanto, Sophia está diseñando computadoras espaciales con refrigeración pasiva que resuelven un obstáculo importante para los centros de datos en órbita: evitar que los procesadores de alto rendimiento se sobrecalienten sin la necesidad de sistemas de refrigeración activa pesados y costosos que deben ser lanzados desde la Tierra.
Bajo esta nueva colaboración, Sophia subirá su sistema operativo personalizado a un satélite Kepler e intentará desplegarlo y configurarlo en seis GPU de dos naves espaciales separadas. Aunque tales tareas son habituales en los centros de datos terrestres, esta es la primera vez que se llevarán a cabo en órbita. Verificar con éxito la funcionalidad del software en el espacio será un paso crucial para reducir riesgos para Sophia antes de su lanzamiento previsto para finales de 2027.
Para Kepler, esta colaboración sirve para validar la utilidad de su red. Actualmente, la empresa maneja y procesa datos ya sea subidos desde la Tierra o recopilados por cargas útiles alojadas en sus propios satélites. Sin embargo, a medida que el sector evoluciona, Kepler espera conectarse con satélites de terceros para ofrecer servicios de red y procesamiento de datos.
Mitry señala que las empresas de satélites están diseñando activos futuros basados en este modelo, destacando las ventajas de externalizar el procesamiento para sensores que requieren mucha energía, como los radares de apertura sintética. El ejército estadounidense es un cliente clave para este tipo de trabajo, ya que está desarrollando un nuevo sistema de defensa antimisiles que depende de satélites para detectar y rastrear amenazas. Kepler ya ha demostrado un enlace láser espacio-aire durante una prueba para el gobierno de los Estados Unidos.
Este tipo de procesamiento edge —análisis de datos en el punto de recolección para obtener tiempos de respuesta más rápidos— es donde los centros de datos espaciales demostrarán por primera vez su valor. Este enfoque distingue a Sophia y Kepler de empresas espaciales establecidas como SpaceX y Blue Origin, así como de startups como Starcloud y Aetherflux, que están reuniendo fondos sustanciales para desarrollar centros de datos a gran escala utilizando procesadores convencionales.
Mitry le dijo a TechCrunch: “Creemos que la carga de trabajo involucrará más inferencia que entrenamiento, por lo que preferimos GPU distribuidas optimizadas para la inferencia en lugar de una sola GPU potente diseñada para el entrenamiento. Si un sistema consume kilovatios de energía pero solo funciona el 10% del tiempo, no es muy eficiente. En nuestro caso, nuestras GPUs funcionan continuamente con un 100% de utilización.”
Una vez que estas tecnologías se hayan validado en órbita, las posibilidades se vuelven infinitas. El CEO de Sophia, Rob DeMillo, señaló que Wisconsin recientemente promulgó una prohibición para la construcción de nuevos centros de datos, una medida que algunos miembros del Congreso también están abogando por ella. En su opinión, cualquier restricción a los centros de datos terrestres hace que la opción espacial sea cada vez más atractiva.
Demillo reflexionó: “Ya no hay más centros de datos en este país. Las cosas se van a volver extrañas a partir de ahora.”
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Para Kepler, esta colaboración sirve para validar la utilidad de su red. Actualmente, la empresa maneja y procesa datos ya sea subidos desde la Tierra o recopilados por cargas útiles alojadas en sus propios satélites. Sin embargo, a medida que el sector evoluciona, Kepler espera conectarse con satélites de terceros para ofrecer servicios de red y procesamiento de datos.
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